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Angélica Murillo, poeta poaseña, presentó su libro “Variaciones en torno a la trayectoria de una hormiga” en el Centro Cultural de España el 23 de junio del 2010.
Angelicalmente encantadora. Así se mostró nuestra poeta durante la presentación de su libro de poesía. Un artista se crea a partir de un don innato, pero se moldea con disciplina y esfuerzo. Esa fórmula vox populi, en nada se diferencia de la que usan los deportistas, los científicos y, además, toda esa gente común que deja el alma en las cosas que hace. En Angélica convergen esos atributos esenciales – don y disciplina – y muchos otros más.
Básicamente es una típica poaseña, coronada con una cabeza en la que no hay cultura, época o región que le sea ajena. Su libro demuestra un bagaje cultural del que se nutre y le obliga a uno a correr para no quedarse botado. No es lectura soluble, comercial, fácil o “linda”. Es un reto, además un reto provocativo. Se aprende descifrando la secuencia inteligente de ideas que presenta. Y es un documento pretencioso, en el sentido de que destila originalidad y vitalidad.
No tengo las herramientas necesarias para analizar con profundidad esta poesía que es de una densidad nuclear. En cambio, con sencillez dejé que cada sensación, despertada por sus versos, me invadiera plenamente. Así descifro como es que la trayectoria de una hormiga, insecto conocido por su temple y su claridad de objetivos, dista mucho de ser una línea recta, para convertirse en sinusoidal y en una manifestación inequívoca del eterno retorno. Una cinta de Möebius como fue descrita por Melvyn Aguilar en el prólogo del libro. Pero no una cinta cualquiera, sino una en más de tres dimensiones y, el tiempo, la más flexible de todas las dimensiones, es la que mantiene la unidad del libro. Son los instantes los que quedan atrapados entre sus estrofas.
¡Ah, ese tiempo! El que creemos inexorable, el marcado por el devenir, el indicado por la segunda ley de la termodinámica, por el aumento de la entropía. Ese mismo tiempo al cual le pedimos con añoranza que invierta su flecha y nos devuelva a un pasado que percibimos feliz. Ese que cuando es dulce parece no transcurrir y cuando es corrosivo deseamos que pase pronto. Si, ese tiempo que lo creemos absoluto, que es más relativo de lo que teoría de la relatividad misma plantea. Convenientemente, la escritora propone fechas y lugares, tanto fantásticos como reales (Ítaca, Ur, Múnich y Poás) para enfatizar esa captura del intangible tiempo dentro de las poesías.
Herman Hesse afirmaba que a Dante se le olvidó crear un infierno para torturar a los escritores malos y para su triste séquito de incondicionales. Recuerdo cuánto gozó Angélica cuando le dije que por eso uno debía escribir hasta que supiera hacerlo bien, pues de lo contrario arrastraría consigo a los incautos lectores. Pero hoy, quince años después, muerto de la envidia, la lectura de “Variaciones en torno a la trayectoria de una hormiga” me deja la agradable sensación de que no habrá una seccional del Hades letrístico para Angélica Murillo (y de que no iré allí por apuntarme a su lista de prosélitos).
La poaseñidad está orgullosa de tener una hija tan talentosa y que nunca olvida que vino de esta tierra volcánica. Una república no es patria hasta tanto no tenga sus propias letras y cantonpoas.com estuvo allí para registrar este acontecimiento cultural. Recomiendo leer su obra.
Jairo García Céspedes
Fotografías
Poás, 1934 d.C.
En el armario de la casa vieja niñas que no conozco no sé si duermen o están despiertas. Solo la abuela sabe y se llevó el secreto con ella
Angélica Murillo

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