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III Típica Navidad Poaseña 2009
El título de la fiesta estaba ya dispuesto. Un título discutible si pensamos que “típico” está fuera de lugar. Según la Real Academia, es lo peculiar de un grupo, país, región, época, etc. Sin embargo, ¿a quién le importa? Por qué no jugar con las palabras si tan beneficioso puede resultar de vez en cuando. Lo importante es que tenemos nuestra navidad típicamente poaseña antes de que verdaderamente lo sea.
Desde hace tres años esta festividad se ha convertido en la principal del cantón, organizada con la mayor logística y cimentada por una gran participación popular. La más reciente de ellas se programó para este 5 de diciembre a las 6:00 pm y la asistencia de los vecinos no quedó en deuda. Desde horas tempranas de la tarde, los propietarios de palcos privados disponían sus asientos mientras los paisanos de pueblos circunvecinos se acercaban en busca de un buen lugar, algunos con sus sillas.
Con un clima más que perfecto (sin ánimo de exagerar) los preparativos del desfile parecían transcurrir sin el mayor inconveniente cuando las múltiples carrozas y bandas que llegaban poco a poco preludiaban una velada de risas, música y jolgorio; una de esas reuniones populosas que algunos pseudointelectuales suelen aborrecer por añadidura.
La noche de sábado se desplomó sobre las calles sin ningún letargo mientras la luna, actores y público se posicionaron para que la apriorística navidad diera inicio. Tras un muy agradecido breve protocolo, la música y el ritmo retumbaron con estruendo por todos los rincones del convulsionado San Pedro que desde su pedestal movió susktúnicas al son de la revuelta música.
Las brillantes carrozas iluminaron el rostro de una celebración que, como pocas hoy día, logran reunir a lo que podemos denominar “de todo un poco”: niños locos entre el sinfín de lucecitas y colores, juventud en flor que despunta de especial manera por estos tiempos, esposos que por el viento helado se refugian de nuevo en los abrazos y ancianos que reflejan en sus ojos las luces de esta y otras tantas noches de fiestas que vivieron hace tantos años.
Fue un largo desfilar de bandas, carrozas y gentes que no vieron pasar las horas; las sonrisas eran denominador común en una comunidad que hace tiempo adolecía por esos momentos de encuentro que poco a poco fueron quedando en la retina de los mayores.
Con el progresivo declive de los festejos patronales y demás actividades comunales así como con la aparición de actividades y centros lúdicos cada vez más específicos; la denominada navidad poaseña surgió con una curiosa atracción que en poco tiempo sedujo a una gran mayoría.
No fue el sol, sino el silencio quien dijo que el final había llegado, a medida que la música se apagaba los muchos hombres y mujeres fueron también buscando el camino a sus casas. Ya para el epílogo de ese sábado el centro del festejo estaba casi vacío y no quedaba más que los vestigios de nuestra típica navidad poaseña que, típica o no, es nuestra y solo eso basta.

Luis Diego Chaves Chaves
Fotografías: http://www.cantonpoas.com/multimedia/galeria/category/43-2009tipicanavidad

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