Cantón alajuelense cierra notable año con broche de oro. El 23 de diciembre del 2008, la Vuelta Ciclista a Costa Rica tiene una etapa en el cantón de Poás. Marco Salas Morera ciclista poaseño hizo una memorable contrarreloj para gusto de los poaseños.
Fue el día – martes 23 de diciembre del 2008 – en el que no supe si era uno de esos países francófonos, tal como Bélgica o Francia, o de verdad era el Poás de siempre. La comparación fue inevitable: ambiente de algarabía, emociones, fiesta y mucho, mucho ciclismo del de verdad. Una carretera aceptable (para los estándares ticos), un paisaje bellísimo, un día espectacular con sol aderezado con algo de viento y frío y una gente desbordada a ambos lados de la calle. Se hizo historia.
Desde las cinco de la mañana, miembros del CCDR Poás y sus colaboradores se repartieron para recibir a los encargados de logística de la Federación Costarricense de Ciclismo (FECOCI). Les señalaron los lugares de la meta y la llegada, se mostró el camino y se les invitó, junto a los demás, a un desayuno.
No obstante, los preparativos no comenzaron ese día. Aunque no lo crean, comenzaron hace mucho tiempo cuando unos pioneros poaseños dieron los primeros pedalazos. Creo que todos hemos empezado más o menos igual. Recuerdo a mi mamá y a mis tías correr tras de mí asidas del asiento de una “choper” inestable con rueda delantera pequeña y tres cambios. Algunas de mis primas tenían unas bicicletas con rodines que les retrasó meses el entrenamiento.
Pero el primer contacto con el ciclismo, como deporte, me lo dio mi tío Gardenio que dejó parte del cuero cabelludo en la baranda del río Poás, allá por 1977, en una bicicleta que era toda una novedad, totalmente distinta a las 28 de los carteros: una bicicleta de carreras, como decíamos entonces, con dos platos y seis piñones, una maravilla tecnológica, montada en aluminio. Lamentablemente, no quedó recto ninguno de sus tubos, mucho menos sus rayos – en ese entonces no decíamos radios – que se compraban en el “Quiosquito”, a la larga, la primera venta de repuestos de bicis de Poás – ahora diríamos el primer ciclo. Mi tío y sus amigos subían al volcán, iban a Alajuela o Grecia y en ocasiones se atrevieron hasta San Ramón. Allí crearon sus propias leyendas y se reunían a hablar de la Vuelta a Costa Rica y a escuchar a Parmenio por la radio.
“Macho Pajarillo” puso un negocio, a mediados de los ochenta, frente al parque, una tienda deportiva. La moda entonces era una BMX, una 20, pequeña, estable y apta para acrobacias y piruetas. Con estas bicis viajábamos a los Laguitos, a Grecia, a Alajuela, sin casco, sin agua, sin plata, sin herramientas, sin neumáticos, sin luces y hasta de noche, con la diferencia de que no había alumbrado público en el camino.
Para entonces, se sabía que un muchacho de nuestra edad se destacaba en el deporte nacional, se llamaba Luis Morera y le apodarían “el bombardero del Poás” cuando forjó su prestigio con base en los éxitos de una extensa carrera que tuvo como apoteosis la Vuelta a Costa Rica 1996. Poás entero lo recibió junto con dos gemelas que entonces eran reinas de belleza. El mérito mayor de Morera fue mantenerse 18 años en la élite nacional, hasta sus compañeros lo reconocían como “el más grande”.
Regresando de la estratósfera, por esa misma época, los hermanos Artavia cambiaron su fisonomía y su forma de vida por el ciclismo, el cual promocionaron de forma exponencial. No se cuantos llegamos en las noches allí y, puntualmente, nos retiramos a las nueve después de planear la ruta del día siguiente. Marcábamos en un mapa la ruta – que no era lo mismo de ida que de venida – para que se cumpliera con las bicicletas 26 – las “montambai” – que costaban una fortuna. Rafa Artavia nos puso a soñar con grandes logros, con países donde millones gritaban “allez, allez” al paso de los ciclistas. El fue a Francia e hizo historia en una carrera de resistencia Paris – Brest – Paris, en menos de 96 horas. Para fin de año, el viaje más esperado: varios días recorriendo las playas ticas. Así conocí nuestro país. Negro, Rafa, Randall, Fabián, Zepi, Pablo, Ricky, Jesús, Javier, Andrés y tantos otros, saben a lo que me refiero.
En ese entonces lo que se acostumbraba eran las competencias de turno, todos los domingos, en algún pueblo del país. El ciclismo competitivo fue un logro de Federico Salas. No solo competía el mismo, sino que nos instaba a seguirle. El promovió el entrenamiento sistemático y técnico. De esta manera conocimos Poás y sus pueblos vecinos,: todos los caminos, trillos, trochas, puentes, servidumbres, calles o lo que fuera.
Marco Salas era poco más que un niño entonces, pero tenía una particularidad: muy concentrado. Federico identificó su potencial y, con ese diamante en bruto, se presentó ante un Comité Cantonal de Deportes de Poás que, entonces, juraba a pies juntillas que en el universo solo había un deporte. Así vino la primera medalla de oro para Poás y se inauguró una nueva era (no sería justa dejar de mencionar que la Vuelta a Higuito, de Glauco Pinto, tenía dos años de llegar al cantón). Creamos un grupo de apoyo: Leo, Choco, Federico y yo, para un solo ciclista: Marco. El grupo más grande de asistentes en relación con el número de ciclistas. Era la Vuelta de la Juventud del 2003 y fuimos sextos. Fue la primera vez que Marco nos hizo llorar. El ciclismo era un deporte exitoso y no podía ser ignorado.
Al finalizar el año ya teníamos un plan de lo que tendríamos que hacer para catapultar al ciclismo en el cantón. Como ya nos llamaban para organizar competencias de Pueblo, conocimos más talentos y algunas promesas. En particular, en el primer recreativo organizado en el cantón, un niño de once años se esmeró en llamar la atención: cada vez que volvíamos la cara nos estaba viendo, nos rayó, chilló las llantas y se brincó un alto. No dijo una palabra, pero alguien dijo: -¡qué chiquillo más majadero! y un miembro del comité dijo: - ese es mi hijo. El niño era José David Arce Cordero y su papá José Ángel Arce. Después de insistir, Federico aceptó entrenarlo: medallas y campeonatos llegarían pródigamente.
Ingresamos a la Junta directiva del CCDR Poás en 2004 y José Ángel Arce se convirtió en el nuevo presidente con la tremenda ventaja de que no le tiene miedo a nada. Todas nuestras propuestas recibieron un si. Para mayo, Felipe Fernández nos presentó al expresidente de la FECOCI, Mario Barrantes Céspedes. El señor Barrantes nos entusiasmó con un Poás lleno de deporte, no solo de ciclismo. Se organizó la primera vuelta a Poás, con cronoescalada (San Pedro – San Juan Sabana – La Santa) y el célebre circuito Poás (San Pedro – San Rafael – Santa Gertrudis – Los Chorros – Tacares – Carrillos – Cacao – Quebradas – San Pedro). Sin darme cuenta me convertí en el diseñador gráfico de todas las actividades. Estrenamos uniformes de Poás, rojos y gris. Establecimos los primeros lazos con la Cruz Roja, las Guías y los Scouts y la Fuerza Pública, lazos que todavía están vigentes.
La FECOCI tenía un cisma interno provocado por la archifamosa rivalidad entre la Asociación de Ciclismo de Tambor de Alajuela de Mario Barrantes y la Asociación de Ciclismo de Nivel Superior de Héctor Campos, presidente de la FECOCI en 2004. Federico Salas se asoció con ACNS y lograron organizar otra carrera en Poás. Mario Barrantes además trajo Vuelta a Alajuela, Vuelta de la Independencia y Vuelta Máster. Junto, con la Higuito, eran cinco competencias de ciclismo de ruta en Poás en un solo año, dos de ellas internacionales. Yo mismo declaré que ese era el año del ciclismo en Poás. Sin embargo, los hechos de los años siguientes dejarían corto el pronóstico.
Con ACNS en 2005 se organizó nuevamente su Carrera Poás y con Barrantes Vuelta a Poás, Vuelta de la Independencia y Vuelta Máster. Junto con la Caminata al Volcán, aparecieron nuevas oportunidades de organizar eventos de duatlón y de atletismo y no nos dimos cuenta en qué momento ya no le metimos más candela a la organización de ciclismo recreativos de montaña. Esta actividad fue retomada por un nuevo grupo de poaseños que frecuentaba esos eventos por todo el país y que finalmente se organizó a beneficio de Cuidados Paliativos (actividad que ha llegado a los mil participantes). El grupo era muy heterogéneo, con gente de todas las edades: Toño, Raúl, Gastón, Isaías y cientos más, cuyos objetivos son igualmente diversos: salud, recreación, socialización, competitividad. Aunque los ciclistas competitivos siempre quieren hacer la diferencia (les llaman recreatazos, ahora se les dice cicloturistas), la verdad es que no hay mucha: ambos usan bicicletas carísimas y ambos alardean de sus logros. En mi opinión, la sutil diferencia está en que los ciclistas competitivos son explícitamente competitivos y los recreativos son implícitamente competitivos. Espero haber sido claro.
Entre el 2006 y el 2007, el CCDR Poás empezó a ampliar su alcance con escuelas de varias disciplinas. Ya no eran solo las tradicionales ciclismo, atletismo y futsala, sino que había natación, triatlón y voleibol. Además el programa de Juegos del Agua y del Fuego revivió muchas disciplinas. En cuanto al ciclismo de ruta competitivo, se tuvo Vuelta a Poás y Vuelta a Higuito – ambos años – y Vuelta Máster 2006 dedicada a José Ángel Arce la etapa en Poás. Varias razones justifican la preferencia de Poás para hacer actividades de ciclismo: tenemos ciclistas de prestigio (Luis, Marco y David), tenemos un terreno montañoso apto, un paisaje deslumbrante, poco tránsito, el ciclismo es muy popular entre los poaseños y tenemos una capacidad organizativa probada. En contra está la falta de recursos y que la ciudad de San Pedro es muy pequeña, con pocas calles.
El cambio de dirigencia en la FECOCI favoreció al cantón en 2008. Organizamos la Vuelta a Poás por quinto año consecutivo y llegó, como de costumbre, la Vuelta a Higuito. El nuevo presidente de Fecoci Hernán Solano, trajo aires de renovación que soplaron fuerte en Poás y nos regaló la Copa Protecto y el cierre de la Vuelta Femenina a Costa Rica, un curso de entrenadores de ciclismo y una propuesta: Vuelta a Costa Rica, es decir “la ciclística”. Para el 2009 serán las eliminatorias de Juegos Nacionales. En 2008 Gastón Castro y José Ángel Arce trajeron el “Reto de los Volcanes” al cantón, competencia de ciclismo de montaña.
La Vuelta a Costa Rica no tiene parangón. Los que amamos este deporte siempre hemos soñado con ello. Pero es una actividad bastante cara. Sería una contrarreloj individual en ascenso, una cronoescalada. El Concejo de Poás asumió el proyecto como propio y una comisión formada por algunos de sus miembros y José Ángel Arce, decidieron pedir apoyo a la empresa privada. CoopePoás dijo presente y se preparó para la salida de los ciclistas. El otro aporte fue el del Restaurante Fredo Fresas el cual asumió la llegada. La logística local la completaron los colaboradores del CCDR Poás.
Una contrarreloj individual es la prueba máxima de un escalador. Será inolvidable ver las calles repletas, casi no se podía caminar en el centro. Cada minuto un nuevo ciclista bajó de la rampa para subir nuestro coloso. American Flowers donó flores que la gente tiró al paso de los ciclistas. Aplausos y vítores fueron estruendosos cuando Marco Salas Morera se ubicó en posición de salida. Al inicio de la Vuelta era considerado uno de los favoritos y, entonces, estaba ubicado de séptimo en la general, pero es el gran favorito de Poás. Este fue el momento culminante, su ascenso fue seguido con oraciones y con palpitaciones al unísono con el ritmo cardiaco de nuestro escalador. Su fisonomía compacta, su fuerza y su dominio sacaron a todos de sus casas. Poás estaba allí para darle todo su apoyo. En la meta, todos querían saludarlo, tomarse fotos con él. Pedimos que subiera al podio y allí recibió el cariño de todos, su familia, sus amigos y su pueblo. Un periodista me preguntó con ironía: “– ¿Marco conoce esta ruta?”, a lo que contesté “– la mamá lo montaba en el coche y él se venía para acá”.
Valió la pena. Me di cuenta que CoopePoás y Fredo Fresas habían hecho una inversión, no tanto en publicidad como piensan algunos, sino en alegría para nuestro pueblo. Vi a las señoras alegres correr tras los ciclistas, a la gente hacer barra, gritar, gozar en las calles. Esto no tiene precio. Gracias, de verdad, por darnos esta alegría. Gracias también a todos los que han compartido conmigo el sueño de un Poás mejor y, muy especialmente, a todos aquellos que vivieron y viven el deporte, en general y el ciclismo en particular.
Jairo García Céspedes, 30 de diciembre del 2008 |