Con la fuerza de un volcán: Marco Salas Morera PDF Imprimir
Escrito por Jairo García Céspedes   
Domingo 12 de Diciembre de 2010 19:26

Marco Salas se viste de amarillo

No hubo tiempo de pasar al hospital, el niño quería nacer en Poás.  Ese 9 de septiembre de 1985, Lilian Morera Quesada se preparó para tenerlo en el pueblo donde siempre había vivido. Era su cuarto parto.  Con su llanto en la clínica, el niño anunció su llegada a Poás, le llamarían Marco, como su abuelo y terminó siendo su vivo retrato.

Veinticinco años después, fue su llegada la que antecedió al llanto. Era el 4 de noviembre del 2010. Medio Costa Rica y todos los poaseños, donde quiera que estuviesen, siguieron con emoción las vicisitudes de una Vuelta Ciclista a Higuito que, ya tradicionalmente, llega a este precioso cantón.  Era su tercer intento, pero siempre quedó de segundo.

Llevaba casi una centena de kilómetros en sus piernas, sus competidores también.  Una vez pasada Grecia, el olor a volcán le recordó que su gente le esperaba.  Solo había una oportunidad, si cuajaba sería el líder, sino sería el año siguiente.  El equipo de Colombia venía con pesos pesados del ciclismo mundial, con un ganador de etapas del Giro d’Italia y subcampeón mundial categoría sub23 que estaba de líder.  Cualquier ciclista se hubiera sentido aplastado bajo el peso de semejante palmarés.  ¿Qué importa eso si su tierra estaba allí esperándole?

En una magistral jugada, Marco Salas atacó y los capos de los equipos más importantes lo subestimaron.  Cuando tuvieron conciencia de su error procedieron al ataque.  Demasiado tarde, psicológicamente el poaseño ya se sentía fuerte y engrandecido.  Carrillos estaba a la vista.  Fuerte ritmo en la cuesta del Cacao.  Para pasar por Tambor bastaba con mantener el ritmo, los rivales se acercaban.  La “recta” de Quebrabas, las “vueltas del diablo”, ¡incontables veces pasó por allí! Las conoce todas, no hay piedra que no sepa dónde va, como si esas calles fueran parte de sí mismo.

El río Poás, esfuerzo final, las magníficas cascadas le saludaron con un aire fresco que aprovechó para iniciar el último ascenso.  El dolor no cesó, pero dejó de importar en cuanto vio a los colombianos acercarse.  Ahí estaba frente a sus ojos el cuadrante de Poás, la verde iglesia recortada contra el volcán y las calles abarrotadas de sus coterráneos orgullos por verle triunfar.  La vista de la meta le dijo que todo el esfuerzo de años había valido la pena.  La cruzó sin ver para atrás, dio gracias a la vida y Poás entero lloró con él, su familia, los que allí estaban, los que no, los que lo oyeron por radio, por teléfono.  ¡Bravo Marco, campeón en su tierra!

No fue la primera alegría, ni será la última, pero si fue la más emotiva. El ciclismo corre por sus venas.  Aunque siempre le gustaron los deportes, no fue sino hasta que salió del colegio que su hermano Federico le planteó la posibilidad de dedicarse al ciclismo competitivo. Marco ya era un muchacho bastante disciplinado y con deseos de ganar.  Su familia hizo el sacrificio necesario para comprarle las bicicletas, los repuestos, pagar las competencias.  Fueron patrocinados por el Comité Cantonal de Deportes y Recreación de Poás y consiguieron la primera medalla de oro para Poás en ciclismo de montaña en los Juegos Nacionales Nicoya 2002.

Sería una fulgurante e imparable carrera, que no ha cesado y que lo llevó al ciclismo profesional con equipos como Interfin-Banex-Pensiones (IPB), Grupo ICE, Bufete Guzmán y Álvarez – Coope Coronado.  Consiguió el campeonato de novatos de la Vuelta Ciclista a Costa Rica 2006; fue subcampeón de la Vuelta a Higuito 2008, y ha ganado innumerables premios en otras tantas competencias.

¿Frustraciones?  Si claro, como cualquier ciclista, expuesto a los peligros de ese deporte. Pero él no las lamenta, sino que las ve como un proceso continuo de aprendizaje que de otra manera nunca hubiera obtenido.  Con orgullo, disfruta de una vida que pocos pueden siquiera imaginar.  Incluso se le dificulta visualizar cómo sería su vida sin el ciclismo.  Desde que amanece hasta que se acuesta, la bicicleta domina su cotidianeidad.  Pero está consciente de que el ciclismo profesional no durará para siempre y por ello se prepara en la academia universitaria.

Sin tapujos ni poses estereotipadas, reconoce que el deporte puede contribuir al mejoramiento de la salud y la calidad de vida de las personas, siempre y cuando éste sea motivado por un deseo interno.  En sus palabras: “no se trata de darle una bici a un muchacho y que ande, sino de que él quiera practicar un deporte y que busque el que lo apasione.  Yo mismo he ido aprendiendo que es mejor disfrutar el ciclismo para que las metas se den de una mejor manera”

Sabe que vienen los años más importantes de su ciclismo, pues está en una etapa de madurez deportiva.  Al igual que sus colegas sueña con ganar la Vuelta a Costa Rica y con correr en Europa.  Considera que “ganar es un conjunto de muchas emociones, entre ellas una gran satisfacción y la alegría de ver que todo el esfuerzo fue recompensado, sumado a la emoción de las personas que terminan involucradas con uno en ese sentimiento”.

Por eso el pueblo de Poás quiso devolverle algo de la alegría que él nos ha brindado, nombrándolo invitado especial de la IV Típica Navidad Poás 2010:  "Muchas gracias Marco porque sus triunfos nos dan emocionan y fomentan la identidad poaseña, porque nos demostró que soñar con metas grandes para Poás es posible.  Gracias por su simpatía y por ser un símbolo positivo en nuestra comunidad ¡Felicitaciones y siga con la fuerza de un volcán!"

 

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última actualización el Lunes 13 de Diciembre de 2010 08:51
 

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