Algunas raras expresiones de nuestra gente
Expresiones cotidianas de los poaseños. Artículo de Eliécer Murillo Esquivel, parte del documento inédito “Generalidades del cantón de Poás” (El códice de Eliécer) de 1988. Este artículo aparece en el Capítulo X: Folklore poaseño.
Lo que le dije.
Restaría verlo.
Muérdame la gorra.
Sí, Bata!
Que esto y que lo otro y que por aquí y que por allá.
Quien’ici qué diablos, qué demonios!
La precisa es de ustedes, no es mía.
Trete la’quélla pa’ onécela al aquél.
Hombré, hombré, comé tiquisque.
Chiquillo terco, chiquillo terco!
Echále Calderón por media calle!
Sí, carajo!
Cómo amaneció, alentadito?
Que Dios me lo acompañe y me le repare más.
El poglema es mío, no es suyo.
Dejalo en eso.
El hijo del hombre.
Y pa qué?
Un tote pintao.
Me casi pesao!
Aaaaaaa rajo aaaaaaa rajo!
Sí, mi querido amigo.
Güe-güé, ni-cá.
La repunancia es mía.
Un terronazo más, y nos vamos!
El tesorero de la plata.
Qué bah! viejito.
Es la cuestión del asunto de la vaina de la carajada.
Óigame la cosiaca.
Juem, mocito, buen tirado!
Ah güevotes!
Mere, mere, Panchulo.
Cabal la vaca negra.
Seiláns!
Fati.
Te lo juro!
Digo y digo!
Júcara!
Y ese milagro!
Entendés que es cierto?
Eso es sabroso!
Se te ocurre!
Tan bien que íbamos!
Digitalizado por Jairo García Céspedes para www.cantonpoas.com
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