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Relatos diarios acerca de lo ocurrido en las postimetrías del terremoto del 8 de enero del 2009 en Cinchona y Vara Blanca.
Fecha y hora. Según datos de la Red Sismológica Nacional (RSN), el terremoto ocurrió el 8 de enero pasado a la 1:21 p. m. Magnitud. El movimiento telúrico tuvo una magnitud de 6,2 grados en la escala de Richter. Lugar. La profundidad fue de 7,1 kilómetros y el epicentro se ubicó cuatro kilómetros al suroeste de la comunidad de Cinchona, del cantón de Alajuela. Efecto. La RSN concluyó que el terremoto provocó daños por la sacudida sísmica y los deslizamientos producidos por la vibración sísmica. Réplicas. Entre los días 8 y 10 de enero se presentaron 170 réplicas con magnitudes iguales o mayores a los 2,4 grados, según el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori). Muertos. Según la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), el terremoto dejó a 25 personas muertas, 5 desaparecidas y aproximadamente 100 heridas. Poblados. Además, 71 comunidades resultaron dañadas, 986 personas estuvieron en albergues y los afectados de manera indirecta fueron 125.584 personas. Daños. 2.387 viviendas tuvieron algún daño, de las cuales 781 resultaron con pérdidas totales. También se afectaron 29 centros educativos y seis Ebais. Animales. Las pérdidas animales más importantes fueron de 72 vacas, 68 novillos, 51 terneros y 882 aves, pero no se cuantificó el daño económico asociado, ni el provocado por enfermedades presentadas por efecto directo del evento.
Gracias a todos los que llamaron en estos días. Realmente es difícil ver a mi pueblo tan destruído. Hay tanto dolor, tanto sufrimiento por todo lado. Las primeras horas estaba tan mal que no podía hablar de lo que vi, no pude ni tomar fotos. Tardé horas para asimilar la situación. En ello me ayudó mucho escribir. Les agradezco el interés y el apoyo y las donaciones que han dado para nuestra gente.
Mi abuelo nos estimuló la memoria con recuerdos de una época distinta en la que solo había una casa en Cariblanco, los trillos eran tan estrechos que los caballos corrían el riesgo de caer y había que levantarse con el sol porque las aves no dejaban dormir. Cuenta él que el nombre anterior de Cinchona era Mata e´café. Hasta que, hace algunas décadas, unos gringos sembraron allí árboles de cinchón para extraer de ellos la quinina, útil para la lucha contra la malaria.
Día -1: Miércoles 7 de enero del 2009 Preludio de una tragedia No se necesita caminar mucho para saber que los alrededores del volcán Poás son bellísimos. Una fría ruta con desniveles de más de 1300 m, cambios drásticos en la vegetación, paredes prácticamente verticales, profundas cárcavas, espumantes cascadas y mucha, mucha agua. En ciclismo decimos “la vuelta al mundo” cuando rodeamos al volcán Poás: San Pedro, San Juan, Sabana Redonda, Poasito, Vara Blanca, Cinchona, Cariblanco, Ujarrás, San Miguel, Colonia del Toro, Bajos del Toro, Alto del Palomo, La Luisa, San Pedro de Valverde Vega, Sarchí Sur, Grecia, San Roque, Santa Gertrudis, San Rafael y de nuevo Poás. Ciento y resto de kilómetros en los que el coloso siempre está a nuestra izquierda. Otras rutas encantadoras son San Pedro, Alajuela, Carrizal, Cinco Esquinas, Los Cartagos, Vara Blanca, Poasito, Sabana Redonda, San Juan, San Pedro. Más cerca: San Pedro, Tambor, Tacacorí, Tuetal, Pilas, San Isidro, Dulce Nombre, Fraijanes, La Santa, Sabana Redonda, San Pedro. Agrego los caminos a Santa Rosa, Calle Liles, Sabanilla, Cabuyal y la conocida ruta del “camino viejo al volcán” que es por donde sube la Caminata. El origen volcánico de la zona proporciona una geología que nos permite gozar de una riqueza hídrica muchas veces mencionada y muy manoseada en todo sentido. Esta riqueza la compartimos con todos los vecinos de los flancos del Poás y, unida al nuboso clima común, ha dado lugar sin dudas a una comunidad supracantonal, “el gran Poás”, que hace que los poaseños nos sintamos como en casa en Cinchona o Vara Blanca – que son de Heredia – o en Fraijanes o Poasito – que son alajuelenses. El Poás es un volcán que relativamente podríamos decir es “un bien portado”. De vez en cuando huele a ácido sulfhídrico (huevo podrido), se escuchan retumbos o se ven fumarolas, pero, salvo la lluvia ácida, molesta mucho menos que otros de sus iracundos primos. La región en general tiene varias fallas que han producido unos cuantos sismos considerables desde que se guardan registros. El más famoso es el de finales del siglo diecinueve cuando la falla de Alajuela descargó su energía y el desplome del terreno represó un río hasta formar la laguna de Fraijanes. Como ya se sabe, en Poás se cuentan las cosas como verdades absolutas aceptadas y yo como poaseño solo lo repito: debajo de la laguna de Fraijanes hay un trapiche completo con los esqueletos de la gente que trabajaba o vivía allí. En línea recta, hay unos 15 km del otrora llamado San Pedro de la Calabaza al Poás. El atlas tectónico muestra la falla Ángel evidenciada por el cauce del río Sarapiquí. En la dirección entre el cráter y San Pedro, se muestra una zona de debilidad cortical que es una región cuya composición es más débil que la circundante. Es como una zona con cambios en la elasticidad de la roca, de manera que puede ser más plástica, más fácil de quebrar. Como un “sánguche” de vidrio y gelatina en medio. La gelatina transmite bien las ondas casi sin perder la energía y el vidrio se parte.A las diez de la mañana del siete de enero del 2009, la falla Ángel vibró con un temblor magnitud 4 en escala Richter. Así le recordó a los poaseños y a sus vecinos que los cimientos de sus casas no son estáticos. . El epicentro fue cercano a Vara Blanca y fue de origen tectónico. No pasó a más de un susto, unos vasos quebrados, algún repello despegado, aullidos de perros y la carrera de unos cuantos desprevenidos. La vida en los pueblos como Poás a veces puede ser tan monótona que da lo mismo lunes que domingo, por lo que un acontecimiento así es motivo suficiente para que todos se reúnan a contar como lo sintieron, que se les cayó, cuánto se asustaron, dónde estaban sus hijos, si se les regó el agua del sanitario y si se acuerdan del temblor del año tal y del otro que tal cosa, en fin, pretextos para socializar el miedo y tertuliar un rato. Algunos famosos poaseños cínicos se atrevieron a decir que era una advertencia del Poás para aquellos que pregonas que “el Poás no es tan bonito como el Arenal”, otros con más respeto declararon “mientras que El HOMBRE (el Poás) no se despierte, porque si lo hace…”, y no agregan más porque uno debe terminar la frase. Este me lo perdí. En los edificios de la UCR en San Pedro de Montes de Oca solo traquearon los vidrios. La buena noticia es que la falla había liberado la tensión acumulada desde 1883, por lo que ya estaba todo bien y no había de qué preocuparse. Con esta esperanza, pasaron 27 horas de ilusa calma.
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