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Historia del Volcán Poás

Formación del Volcán Poás, de donde viene su nombre, quienes lo habitaban, caracteristicas de su crater actual y de sus antiguos crateres, sus primeros visitantes y sus caracteristicas en la actualidad.

PRE-HISTORIA. En el sitio donde ahora se encuentra el bello e impresionante Volcán Poás, al igual que en toda Centro América, había hace mucho tiempo un llano, cubierto por mar no muy profundo. Luego, debido a debilidades en las capas de roca de que esta formada la Tierra, comenzó a salir lava y otros productos volcánicos, formando el Volcán Poás y los otros volcanes de la Cordillera Central.

El Poás comenzó a formarse hace varios millones de años. Al principio, la lava saldrá de un cráter pequeño o de una simple rajadura en la tierra. Con el tiempo, los productos volcánicos se fueron acumulando alrededor de esta boca, formando una montaña pequeña. A veces la actividad del volcán disminuya o terminaba completamente y la lava se endurecía en la chimenea Cuando el volcán entraba de nuevo en actividad, la lava y otros minerales que lanzaba tenían que buscar otra salida.

De esta manera, el cráter antiguo quedaba apagado, mientras se formaba otro nuevo a poca distancia del primero. Esto sucedió varias veces en el macizo del Poás. Hoy día se conocen por lo menos cuatro cráteres apagados. La laguna Botos es uno de los cráteres apagados.

Desde luego, estos fenómenos geológicos suceden muy lentamente a través de miles o millones de años, pero han dado lugar a un volcar, grande, de forma irregular, que actualmente sigue en lento desarrollo.

 

ORIGEN DE SU NOMBRE

Al principio, el Poás se llamaba el Volcán de los Botos. Se llamaba así porque una tribu de indios, los Botos, vivía en las faldas del Volcán, hacia el lado Norte. Sin embargo, este nombre no se volvió a usar desde mediados del siglo XIX y se le empezó a llamar Volcán Poás.

El nombre “Poás” (o Poas o Puas o Puás) se oyó decir por primera vez en el año de 1663. Así se les decía a unos potreros que había entre Alajuela y Grecia. También se le llamó Poas al río que todavía lleva ese nombre.

Mas tarde, alrededor de 1782, lo que hoy es la ciudad de Grecia fue conocía con el nombre de Pos. Ya por ese entonces algunas personas habían comenzado a nombrar el Volcán de igual manera.

El origen de la palabra “Poas” todavía no se conoce muy bien, pero se cree que se debe a lo siguiente:

1- Por referencia a algunas plantas con espinas o púas que dominaban en la zona del potrero antiguamente llamado Poas;
2-
Una palabra de origen indígena;
3-
El nombre latino (puas) con que se nombraban algunos zacates que se encuentran en esa zona.

 

HISTORIA ANTIGUA

La primera persona blanca de que se tiene conocimiento que subió al cráter del Poás fue el señor Miguel Alfaro, en el año 1828. Don Miguel era vecino de Alajuela. Llegó al Volcán cuando exploraba la zona buscando la mejor vía para llegar hasta el río San Juan.

Sin embargo, parece que otras personas también subieron en esa época y también probablemente mucho tiempo antes lo habían hecho. Un botánico danés, Andrés Oersted, visitó el Volcán en 1847. En una parte de su descripción del viaje dice:

“se encuentran pedazos de azufre nativo que parecen haber sido más abundantes antes, ya que el cráter fue explorado frecuentemente por gente en busca de azufre”.

El señor Oersted es el único que habla de la primera erupción conocida del Poás:

“en 1834, hizo una fuerte erupción acompañada por detonaciones subterráneas; y las cenizas tiradas por el volcán fueron lanzadas hasta 30 millas de distancia”.

Los científicos extranjeros tuvieron gran importancia en la exploración del Poás en el siglo XIX. Es muy probable que los costarricenses de ese tiempo conocieran muy bien el volcán, pero fueron los extranjeros los que lo dieron a conocer al mundo. Después del botánico Oersted, vino Alexander von Fratzius, un médico alemán, quien visitó el Poás en 1860 y luego describió su visita en una revista alemana.

En el periodo entre 1888 y 1890, el francés Henri Pittier, un científico muy distinguido que estuvo en Costa Rica durante varios años, escribió una serie de informes sobre el Volcán Poás. Sus últimos informes los escribió con motivo del gran terremoto que ocasionó mucho daño en 1888 y que se creyó tuvo origen en el Poás. Ese terremoto causó un gran deslizamiento de tierra que mató a varias personas de una familia, e hizo una presa en la cuenca del río Tambor, formando así la Laguna de San Isidro (Laguna Fraijanes).

Así terminó el siglo XIX en el Poás. Los viajes de los científicos y exploradores eran poco frecuentes. La parte alta del Volcán permanecía sin señas de haber sido visitada por el hombre. Los tríllos increíblemente barrealosos, las cuestas tan empinadas y las lluvias frías y frecuentes, protegían eficazmente el bello cráter y a los bosques que lo rodeaban.

 

EL SIGLO XX

A principios del siglo XX, el Volcán comenzó a ser muy visitado, no solo por los vecinos del Valle Central, sino también por turistas extranjeros, quienes venían a Costa Rica en busca de aventuras y a quienes también les importaba poco la incomodidad.

Varios fueron los motivos por los que la gente empezó a visitar el Volcán. Primero, aparecieron facilidades para viajar. Por ejemplo, se podía tomar el tren desde San José hasta Alajuela y de allí alquilar un caballo hasta San Pedro de Poás. En ese pueblo, se podía alquilar otro caballo y conseguir un vaqueano para que los llevara hasta el Volcán.

Segundo, el Volcán estuvo muy activo en la época de 1904 a 1920. Sus erupciones de agua y ceniza calientes, de altura y fuerza variables, eran impresionantes y aumentaron grandemente la atracción turística del Volcán. Fue en 1910 cuando el Volcán hizo la que se considera su erupción más fuerte. Lanzó 640. 000 toneladas de material y una nube de vapor que se alzó entre 10 y 12 kilómetros sobre el volcán.

Tercero, el país había progresado económicamente y la gente buscaba la manera de divertirse, sobre todo en los días feriados. Así que, probablemente, fue en esta época cuando nació la costumbre de viajar al Poas el 19 de marzo, o sea el día de San José.

En 1913, dos muchachos de mucha visión, Magdaleno Ugalde, vecino de San Pedro de Poas y Trino Araya de San José, juntaron su capital y construyeron el “Hotel del Volcán Poas” en el llamado Potrero del Volcán o Potrero Grande. Este hotel, puesto en servicio la Nochebuena de 1913 e inaugurado el 19 de marzo de 1914, medía 22 metros de frente por 12 metros de fondo. Contaba con 10 dormitorios de vario tamaños, un salón comedor, una cocina y estaba rodeado de un ancho comedor. Estaba muy bien equipado, con buenas cobijas, camas, comida y licores.

Lo visitaban muchos viajeros, nacionales y extranjeros. Visitantes frecuentes en ese tiempo era, entre otros, don Otilio Ulate (quien años más tarde fue presidente de Costa Rica) Federico y José Joaquín Tinoco. El General Federico Tinaco ocupó también la presidencia de la República). Para el servicio de los extranjeros que no hablaban español, había un intérprete en el hotel, que les ayudaba a pedir, entre otras cosas, su café caliente, tortillas y natilla por la mañana, o bien, un sabroso “gallo pinto” con aguadulce y tamales por la tarde.

El viaje corriente al Poás se hacía en esta forma el viajero llegaba a San Pedro  de Poás en la tarde y hacía los arreglos para el viaje al Volcán, alquilaba un caballo y empleaba un vaqueano. Luego se acostaba, o jugaba naipe hasta las once noche, hora en que emprendía el viaje hacia el volcán.

Pasando por callejones oscuros que se estrechaban al aproximarse al Volcán, el viajero escuchaba los cuentos del vaqueano sobre las maravillas del Poás. Al llegar a la “Cuesta de los Arrepentidos”, siempre se contaba la historia del manco Marcos Ugalde. Marcos Ugalde fue uno de los primeros colonizadores de esa zona. Se cuenta que un tigre estaba matando casi todo el ganado de Marcos. Entonces, el Manco decidió acabar con el tigre. Construyó un encierro y amarró dentro una gallina. Noche tras noche estuvo velando hasta que apareció el tigre en busca de comida y allí no más, él solito logró matarlo.

Muchas historias y anécdotas iban escuchando el viajero de boca del vaqueano. Después de unas 4 o 5 horas de viaje, llegaban a la “Lechería”. La “lechería” era una casita situada en un potrero donde vendían leche (actualmente es la lechería del señor Rodolfo Traube). Luego de otra hora de viaje, alcanzaban hasta el potrero del Volcán y al hotel. Ya amaneciendo, el viajero se apuraba para llegar al cráter, que estaba un kilómetro más arriba.

Eran pocas las personas que no se sintieron impresionadas por la vista de esa olla gigante, que botaba vapores constantemente y que de vez en cuando soltaba grandes chorros de agua que a veces llegaban hasta el borde del cráter.

Después de la visita al cráter, se podía arriesgar el trayecto a la laguna Botos. Esta laguna es un antiguo cráter que se llenó con aguas llovidas que permanecen frías todo el tiempo. La tranquilidad de este bello lugar presenta un gran contraste con la actividad y el ruido del cráter activo.

Si el viajero venía muy cansado, pagaba cinco pesos por la dormida y comida en el Hotel y volvía a San Pedro el día siguiente.

El Hotel se deterioró después de 1918, cuando murió Magdaleno Ugalde, que era el único dueño en ese tiempo, ya que Trino Araya se había retirado del negocio. Pasando por las manos de varios dueños y alquiladores, la calidad del servicio en el hotel bajó mucho. Alrededor del año 1930, don Adán Saborio compró el derecho del Hotel, lo desarmó y lo reconstruyó en el potrero pequeño, un poco al Norte de Potrero Grande. Allí servía como la casa principal de su finca y también seguía acomodando a los viajeros que iban al Volcán.

Don Pedro Herrera y los Hermanos Ugalde, Marcos, José y Calixto, establecieron las primeras fincas en el Volcán al principio del siglo XX. Pero, fueron don Adán Saborio, don Domingo Chaves y don Rodolfo Traube (padre e hijo), quienes efectuaron la mayor parte del desarrollo finquero en la zona que ahora comprende el Parque Nacional. Entre los años 1920-1940, cortaron parte del bosque para hacer potreros y sembraron el pasto llamado “kikuyo”, una semilla traída de África. Sin embargo, por el clima tan lluvioso y los baños frecuentes de ceniza sobre el pasto, la parte alta del Volcán nunca sirvió muy bien para ganado.

Don Adán, tratando de utilizar las grandes cantidades de roble que fueron cortadas para hacer los potreros, construyó un aserradero pequeño, por ahí’ de 1930, frente al sitio que ahora ocupa la administración del Parque. Sin embargo, por falta de buenos caminos, que dificulté el transporte de la madera, y de combustible para el motor, el aserradero fue desarmado después de unos meses. Este fue el único intento de aprovechar en gran escala las maderas de la zona alta del Volcán.

Por su actividad volcánica, el Poás ha sido constantemente visitado por personas que desean explotar los minerales que ahí se encuentran, principalmente el azufre. Desde Oersted, quien en 1847 habla de personas sacando azufre del cráter, hasta un señor que propuso, en 1972, aprovechar el agua sulfurosa de la laguna del cráter para obtener ácido sulfúrico y azufre. El Poás siempre ha sido un lugar de explotación mineral, de varias magnitudes. Entre tos usos más interesantes de sus minerales, fue el que tenía el agua del cráter. Tila Ugalde, hermana de Magdaleno, el dueño del Hotel, bajaba al cráter y sacaba hasta ocho botellas de agua ácida. Luego el agua se vendía en las boticas como “botador de dientes”. El líquido se metía en el hueco de un diente podrido, y dentro de poco tiempo se caía.

El mal estado del camino siempre fue un obstáculo para el desarrollo de la zona del Volcán. En 1914, era difícil llegar hasta el Hotel. Por lo tanto, la Municipalidad de Poás y el Gobierno comenzaron a mandar cuadrillas al Volcán cada verano, para arreglar el camino y poco a poco, se fue mejorando esta situación.

En 1930, los señores Julio Ugalde y Manuel Murillo, ambos de San Pedro de Poás, decidieron ser los primeros que llevarían un carro hasta el cráter del Volcán Poás. Lo hicieron con un Chevrolet del año 1929 y con un grupo de peones. Duraron más de 1 días en hacer el viaje de San Pedro hasta el Volcán. Tuvieron que ampliar el camino en muchas partes, hacer varios empalados para pasar los lugares barrealosos y hasta empujar en las cuestas. Pero por fin llegaron a la meta. Seguramente esta hazaña ayudó a motivar la construcción de la “carretera al Volcán” que se comenzó en 1937. Esta carretera de cemento, empezando en Heredia, se construyó

en su mayor parte en el período 1937-1944 siendo presidente don León Cortés y llegó hasta el Puente Grande. Después, poco a poco, fue llegando hasta el Volcán, terminándose la trocha en 1957, hasta la propia orilla del cráter. En 1968 la carretera quedó acondicionada para todo vehículo, durante todo el año.

En los años comprendidos entre 1920 y 1953, probablemente la actividad del Volcán disminuyó. No obstante este período de calma, en 1953 el Poás volvió a captar el interés de Costa Rica. Comenzó a hacer erupciones grandes y seguidas, una tras otra, presentando un espectáculo tremendo para el viajero y problemas económicos para los agricultores de Naranjo, Grecia y Sarchi Estas erupciones continuaron hasta 1955, disminuyendo poco a poco en intensidad y frecuencia. Como resultado de estas erupciones, se formó un cono de cenizas y piedras en el fondo del cráter, que antes estaba cubierto completamente por una laguna de aguas ácidas y sucias. Este cono cubría sólo una parte del fondo, se formó otra laguna más pequeña y quedó otro sector del fondo como un llano seco.

Hoy el Volcán se presenta casi igual que en 1955, aunque el cono está gastado y la laguna un poco más grande. Las erupciones grandes, hasta 1972, no han sido muy frecuentes, ocurriendo aproximadamente dos veces por año. Sin embargo, el hermoso cráter sigue siendo uno de los atractivos más grandes de Costa Rica.

 

Parque Nacional Volcán Poás

A través de los años, han sido muchos los comentarios a favor de la protección de los fenómenos naturales y el desarrollo turístico en el Poás. Aún en 1888, el Dr. Pittier, el que primero hizo conocer al público de Costa Rica las maravillas del Volcán Poás decía que: “La ciencia, los intereses económicos del país, claman por la conservación de esta selva. Lástima que el Gobierno, en obsequio de una (sic) y otros, no adquiera en propiedad, para hacer allí una almáciga de árboles forestales útiles o siquiera conservarla como reserva, según se hace en los Estados Unidos del Norte y en otras partes”.

En su “Geografía General de Costa Rica”, Miguel Obregón comentó en 1932 “. El Volcán Poás será probablemente uno de los lugares del mundo más visitados por los turistas, tan pronto como exista una buena carretera”.

Ahora las palabras de Pittier y Obregón son una realidad. El 30 de enero de 1971, la Asamblea Legislativa decretó la creación del Parque Nacional Volcán Poás. Entre los fines principales de la creación del Parque se menciona la protección de sus recursos naturales y el incremento del turismo. Gracias a esta ley en el Parque Nacional se mantendrá para siempre su valor y belleza naturales.

Además de recibir la mayor afluencia de visitantes de las áreas protegidas de todo el país, también es un importante lugar para la protección de especies de flora y fauna, y recursos hídricos de gran importancia para el consumo humano e industrial. El espectáculo del Cráter Principal, la Laguna Botos, los senderos naturales y su gran biodiversidad, lo hacen único en e! Mundo.

Es un volcán activo de forma subcónica, con varias depresiones caldéricas en su parte superior. En el fondo del cráter se forma una laguna rica en azufre y ácidos, que al secarse intensifica la emisión de azufre y produce lluvia ácida. A! Norte del cráter activo se encuentra el cono Von Frantzius, el más viejo foco eruptivo en la cima del macizo. Al sureste hay otro cono ocupado por la Laguna Botos, constituida ésta por agua fría de origen pluvial.

Las zonas de vida representadas en este parque son el Bosque Pluvial Montano y el Bosque Muy Húmedo montando bajo. Aquí se pueden distinguir 4 hábitats principales como son el bosque nuboso que rodea la Laguna Botos y alrededores de Potrero Grande, el Bosque Húmedo caracterizado por especies de árboles más altos, ricos en palmas, helechos arborescentes y plantas epífitas; el bosque achaparrado o enano que se observa a lo largo del sendero entre el Cráter Principal y la Laguna Botos y áreas con escasa vegetación en los alrededores del cráter.

Aunque la fauna en general es escasa, la avifauna es abundante. Se han identificado 79 especies de aves, entre ellas escarchero, colibríes, quetzal, pava negra, comemaíz, tucancillo verde, saltón patigrande y saltón de muslos amarillos. Los mamíferos no son abundantes en las tierras altas del parque; sin embargo, se encuentran musarañas, comadrejas, puercoespines, conejos, ardillas, coyotes, ranas, sapos, salamandras, serpientes e insectos.

 

Datos de Interés

Fecha de creación; 25 de enero, 1971.

Extensión: 6.456 ha.

Altura máxima: 2.708 msnm.

Diámetro del Cráter Principal: 1.320 metros.

Profundidad del Cráter Principal: 300 metros.

Diámetro de la Laguna Botos: 400 metros.

Temperatura promedio: 12 grados centígrados.

Precipitación promedio: 3.500 mm.

Horario de atención: De Mayo a Noviembre, de 8:00 a.m. a 3:30 p.m. De Diciembre a Abril, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.

1995- Parqueo Administrado por Comité Auxiliar de Cruz Roja de Poás.

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